Ni tengo carnet de conducir, ni prisa por tenerlo.
Me da miedo la velocidad, me asustan los acelerones y odio los frenazos.
Aún así, cuando conduzco imaginariamente a 330km/h, me gusta. Me encanta, me apetece, me seduce, me pone la carne de gallina, me excita, me engancha, me atrae, me enamora.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario